Septiembre engaña. Las primeras clases son presentaciones, los temarios van despacio y da la sensación de que hay margen de sobra. Luego llega noviembre, los trabajos se solapan con los primeros parciales y aparece la frase de siempre: "es que se me ha echado el tiempo encima".
No se echa encima: se acumula. Y se acumula justo en estas cuatro semanas, cuando todavía parece que no pasa nada. Este es el plan para que no ocurra.
Por qué las cuatro primeras semanas pesan tanto
Un curso funciona como una cuenta corriente. Cada semana en la que no repasas lo dado generas una pequeña deuda; cada semana en la que sí lo haces, la amortizas. La deuda de septiembre es barata (dos temas), la de noviembre es cara (ocho temas, tres asignaturas y un trabajo en grupo).
Lo que se decide ahora no es cuánto sabes, sino qué sistema tienes. Y un sistema mediocre que mantienes gana siempre a un sistema perfecto que abandonas la tercera semana.
Semana 1: monta el calendario del curso entero
Esto son dos horas de trabajo, una sola vez, y es lo más rentable que vas a hacer en todo el trimestre.
Con esto ya sabes en la primera semana lo que la mayoría descubre en la octava.
Semana 2: elige el sistema de apuntes y no lo cambies más
La gente pierde cursos enteros probando aplicaciones. Elige una forma de tomar apuntes y quédate con ella hasta Navidad, aunque no sea la ideal.
Semana 3: fija el horario de estudio (y que sea realista)
Aquí es donde casi todo el mundo se hace trampas al solitario. Un horario de ocho horas diarias de estudio no se cumple ni la primera semana. Uno de dos horas cinco días a la semana, sí.
Semana 4: el repaso semanal, el hábito que lo sostiene todo
Si solo te llevas una cosa del artículo, que sea esta: una hora fija a la semana para revisar el curso. Domingo por la tarde, viernes después de clase, cuando quieras, pero siempre la misma.
En esa hora haces tres cosas:
1. Repasar por encima lo dado esa semana en cada asignatura. No estudiar: leer los apuntes y comprobar que se entienden.
2. Mirar el calendario de las dos semanas siguientes y ver qué se viene encima.
3. Anotar las tres tareas más importantes de la semana que empieza.
Esa hora te ahorra entre diez y quince en época de exámenes, porque llegas con el material ordenado y sin agujeros que descubres el día antes.
Los cinco errores clásicos de septiembre
Cómo saber si el plan está funcionando
A finales de la cuarta semana, respóndete a estas cuatro preguntas:
Si respondes que sí a tres o más, vas bien. Si respondes que no a casi todas, no pasa nada: la quinta semana también sirve para empezar, y arreglar esto en octubre sigue siendo infinitamente más barato que arreglarlo en diciembre.
Y en enero, la parte que nadie hace
Guarda diez minutos después de los primeros exámenes para apuntar qué funcionó y qué no: si el horario era realista, si el sistema de apuntes aguantó, si el repaso semanal sobrevivió. El segundo cuatrimestre empieza a las pocas semanas, y esa nota tuya vale más que cualquier consejo de internet.
En Studay tienes el calendario del curso, tus clases y tus fechas de examen en un mismo sitio, además de los grupos de tu ciudad y tu carrera para no empezar septiembre por tu cuenta.