Bienestar7 min de lectura·1 Sep 2026

Empiezas de cero en septiembre: cómo hacer grupo en una ciudad nueva (y qué hacer si te sientes solo)

Empiezas de cero en septiembre: cómo hacer grupo en una ciudad nueva (y qué hacer si te sientes solo)

Hay una parte del inicio de curso que no sale en los folletos: llegas a una ciudad donde no conoces a nadie, el piso todavía huele a desconocido y el primer fin de semana se hace larguísimo. Casi todo el mundo pasa por eso y casi nadie lo cuenta, porque en Instagram septiembre parece una fiesta continua.

Esto va de la parte real: cómo se hace grupo cuando empiezas de cero, por qué octubre suele ser peor que septiembre y dónde está la línea entre adaptarse y estar mal de verdad.

La verdad incómoda: la amistad al principio es logística

En el colegio o el instituto las amistades salían solas porque veías a la misma gente seis horas al día durante años. Eso ya no pasa. En la universidad, en un ciclo de FP o en una academia de oposiciones puedes coincidir con cien personas distintas y no repetir con ninguna.

De ahí sale la única regla que de verdad funciona: la amistad al principio no es química, es repetición. Necesitas ver a las mismas personas varias veces en contextos parecidos. Todo lo demás es consecuencia de eso.

Lo que significa en la práctica:

  • Siéntate en el mismo sitio las primeras semanas. Suena tonto y es lo que más funciona: acabas rodeado de las mismas caras y a la cuarta clase ya os habláis.
  • Prioriza lo que se repite: un grupo de prácticas, un equipo deportivo, una asociación, un idioma, un voluntariado semanal. Vale mucho más una actividad todas las semanas que cinco eventos sueltos.
  • Llega cinco minutos antes. Las conversaciones nacen en los pasillos y en las esperas, no en mitad de la clase.
  • Las cuatro fuentes de gente que realmente funcionan

    1. Tu clase o tu grupo de prácticas. Es la más obvia y la más desaprovechada. El grupo de mensajería de la asignatura es un buen sitio para preguntar dudas, pero la gente se conoce en el café de después.

    2. El piso. Si vives con otras personas, come alguna vez con ellas la primera semana aunque no te apetezca. Esa inversión inicial decide si el piso será un sitio agradable o un pasillo con puertas.

    3. Actividades del centro. Casi todas las universidades y muchos centros de FP tienen deportes, coros, teatro, radio, asociaciones y programas de mentoría con estudiantes veteranos. Suelen ser baratas o gratuitas y están llenas de gente en tu misma situación.

    4. Tu ciudad, fuera del ámbito de estudios. Un gimnasio, un club de escalada, un grupo de running, una liga local. Ayuda mucho tener una vida que no dependa solo de la facultad, sobre todo cuando llega la época de exámenes.

    Cómo se pasa de "coincidimos" a "quedamos"

    El salto que a mucha gente le cuesta:

  • Propón planes pequeños y concretos. "¿Un café después de clase?" funciona; "a ver si quedamos algún día" no ha funcionado nunca en la historia.
  • Sé tú quien propone las dos primeras veces. No es desesperación, es iniciativa. Todo el mundo está esperando a que lo haga otro.
  • Repite con la misma gente. Tres cafés con las mismas cuatro personas construyen más que veinte conversaciones sueltas.
  • Acepta los planes de las tres primeras semanas. Es el momento en el que los grupos son porosos y entra gente nueva. Después se cierran un poco (aunque nunca del todo: en enero también se hacen amigos).
  • Octubre es el mes difícil, no septiembre

    Este es el dato que conviene saber de antemano. Septiembre tiene novedad, presentaciones y adrenalina. En octubre se acaba lo nuevo, empieza la carga real de trabajo, se apaga el bullicio y es cuando aparece la sensación de "todo el mundo tiene ya su grupo menos yo".

    Dos cosas que ayudan a atravesarlo:

  • Casi nadie tiene su grupo en octubre. Lo que ves son grupos provisionales que se recomponen durante todo el primer año. La foto del bar no cuenta quién se siente fuera de sitio en ella.
  • Sostén las rutinas cuando menos te apetezcan. Dormir a horas parecidas, comer decentemente, salir a la calle a diario y hacer algo de ejercicio. No es un consejo de manual: cuando eso se cae, todo lo demás se ve mucho peor.
  • Si vienes de Erasmus o de otro país

    Se suma la barrera del idioma y la tentación de quedarte solo con gente de tu nacionalidad. Es cómodo y no es malo, pero si es lo único que haces, en junio te vuelves con el mismo idioma que trajiste.

  • Apúntate a los programas de acogida y a los grupos de intercambio de idiomas del centro: existen justo para esto.
  • Busca una actividad donde el idioma local sea la herramienta, no la asignatura: deporte, cocina, voluntariado.
  • Ten paciencia con las primeras semanas. Entender el 40 % de una conversación es agotador y es completamente normal.
  • Dónde está la línea: adaptación normal o algo más

    Sentirse raro, echar de menos casa y tener días malos es parte del proceso y suele mejorar en unas semanas. Conviene pedir ayuda cuando aparecen señales distintas:

  • Tristeza o angustia la mayor parte del día durante más de dos semanas.
  • Dejar de ir a clase, aislarte de forma sostenida o no poder concentrarte en nada.
  • Dormir muy mal o dormir todo el día, cambios fuertes de apetito.
  • Ataques de ansiedad, o sensación de que nada va a mejorar.
  • Eso no es "ser flojo", es una señal de que toca hablar con alguien.

    A dónde acudir

  • El servicio de atención psicológica de tu universidad o centro: la mayoría tienen uno, es gratuito para estudiantes y está mucho menos saturado de lo que la gente cree.
  • Tu médico de familia, en el centro de salud donde te hayas dado de alta al empadronarte. Es la puerta de entrada a la atención en salud mental de la sanidad pública.
  • Teléfono 024, línea de atención a la conducta suicida: gratuito, confidencial y disponible las 24 horas.
  • En una emergencia, 112.
  • Y algo más sencillo: cuéntaselo a alguien. A tu familia, a un amigo del instituto, a un compañero de piso. La primera frase es la que cuesta; a partir de ahí casi siempre aparece que la otra persona estaba igual.

    Lo que de verdad importa del primer trimestre

    No vas a decidir tu vida social del año en la primera semana. Los grupos se hacen y se deshacen durante todo el curso, la gente que conociste en septiembre no es necesariamente con la que acabarás en junio, y la sensación de estar fuera de sitio se le pasa a casi todo el mundo entre octubre y diciembre.

    Lo único que hay que hacer mientras tanto es aparecer: ir a clase, ir a la actividad, decir que sí a los cafés y proponer alguno. El resto llega solo.

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